Durante muchos años hemos considerado a China como la mayor fábrica del mundo. Hoy en día, esa visión ya no es suficiente. La realidad es que el país está marcando el ritmo de la transformación del sector del automóvil, no solo por su capacidad productiva, sino sobre todo por la rapidez con la que desarrolla y comercializa nuevas tecnologías.

Las cifras ayudan a comprender la magnitud de este cambio. En 2025, China fabricó unos 34,4 millones de vehículos, un volumen superior al de Europa y Estados Unidos juntos. En el mercado nacional, más del 70 % de los automóviles vendidos ya son de marcas chinas, lo que confirma un cambio histórico en un sector que durante décadas estuvo dominado por los fabricantes europeos, japoneses y estadounidenses.

El liderazgo de BYD es hoy en día uno de los ejemplos más evidentes de esta transformación. La marca ha superado a Tesla en ventas de vehículos eléctricos y sigue expandiéndose a nuevos mercados. Al mismo tiempo, empresas como SAIC, Geely o incluso Xiaomi demuestran que el automóvil forma parte, definitivamente, del universo tecnológico.

Esta capacidad de innovación también se refleja en la internacionalización. En 2025, China exportó aproximadamente 8 millones de vehículos, consolidándose como el mayor exportador de automóviles del mundo. En Europa, la presencia de las marcas chinas sigue creciendo y ya representa alrededor del 7 % de las ventas, una tendencia que difícilmente será reversible.

Pero quizá lo más interesante sea darse cuenta de que la transformación no se limita al coche eléctrico.

La robótica humanoide está siguiendo una trayectoria muy similar. Solo en 2025, los fabricantes chinos suministraron la mayoría de los robots humanoides vendidos en todo el mundo. Empresas como Unitree o Agibot ya producen miles de unidades, mientras que sus equipos comienzan a trabajar en entornos industriales, incluidas las fábricas de automóviles de BYD y Geely.

A diferencia de lo que suele ocurrir con las tecnologías emergentes, ya no se trata de prototipos ni de demostraciones de laboratorio. Estamos hablando de aplicaciones reales, integradas en los procesos de producción.

Lo mismo ocurre con la conducción autónoma.

Mientras gran parte del mundo sigue probando soluciones, China ya está prestando servicios comerciales a gran escala. Baidu, a través de la plataforma Apollo Go, ya ha realizado más de 17 millones de viajes autónomos y ha acumulado más de 240 millones de kilómetros recorridos sin conductor. Pony.ai y WeRide siguen el mismo camino y están preparando una expansión significativa de sus flotas para los próximos años.

Las previsiones apuntan a un crecimiento muy acelerado. Goldman Sachs estima que la flota de robotaxis en China podría alcanzar unos 500 000 vehículos en 2030, acercándose a los 2 millones en 2035.

Hay otro factor que no hay que pasar por alto: el consumidor chino se muestra más abierto a adoptar estas tecnologías y está dispuesto a pagar por soluciones de conducción autónoma cuando estas ofrecen mayor seguridad, comodidad y confort.

Para quienes trabajan en la industria del automóvil, estos datos transmiten un mensaje claro.

La competencia ya no se limita a los fabricantes de automóviles. Se da entre ecosistemas tecnológicos, en los que el software, la inteligencia artificial, el análisis de datos, la electrónica, la robótica y los nuevos servicios de movilidad evolucionan de forma conjunta.

La cuestión ya no es si la transformación va a producirse. La cuestión es quién estará preparado para seguir el ritmo al que se está produciendo.

A esta velocidad ya se le llama: ¡China Fast!

Rodrigo Ferreira Silva – Presidente da Direção da ARAN

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La competición ha cambiado.
Ya no se limita solo a los fabricantes.
Ocurre entre ecosistemas de tecnología, datos y movilidad.
Quien aprende más rápido, evoluciona más rápido.
Por eso VERA apoya la iniciativa de ARAN «Business Trip to China».
Estar donde se produce la transformación es una oportunidad para aprender, crear nuevas conexiones y aportar conocimientos que contribuyan a que el sector del automóvil esté mejor preparado para el futuro.